Anoche te pensaba tumbado en mi mente, boca arriba, alma abajo, con los ojos abiertos como un paraguas. Y mirando una imagen virtual tuya, atento y concentrado, concentrado pero inmóvil, inmóvil pero consciente, me dormí. Yo lo que deseaba era soñarte lúcido, soñarte el corazón hasta que me quisieras. Soñarte completa para que me odies.
Pero es sólo hasta ahora que mi habitación se llena de crisálidas, cual apología a la metamorfosis y a las fases intermedias, y que mi corazón entra a estivar para no perderse el eclipse. Sólo ahora que el reloj se detiene a mirar su propia hora, que las yemas de los labios se me encalambran, y comienzan a volar mariposas, aunque hoy me sienta faro, altamar y Antártida. Ahora que todo es luz y alas, descubro que soñé contigo y que moriré mañana.
DAAP

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