domingo, 18 de abril de 2010

LLUVIA


Lo que cae es tan delgado que no sé si llamarlo lluvia. La lluvia no es tan liviana, tan insubstancial, tan metafórica. Lo que cae ahora es tan poco, o digamos, es nada de tal suerte que un descuido y al día siguiente no recuerdas que llovió.
El amanecer llega con el mundo seco y aumentan las dudas de la existencia de esta mal llamada lluvia, y la humedad termina convertida en sueño, y lo que amanece mojado es el hipotálamo o el homúnculo representado en mi corteza de árbol cerebral.
Un descuido y te resbalas bajando al hipocampo, y se te sale una lágrima, o se corta el aliento y se suicida, o el suspiro regresa y te ahoga, te aprieta el cuello hasta que olvidas que llovió.



DAAP

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