sábado, 17 de abril de 2010

DIMENSIÓN

Hoy, por vez primera estuvimos solos en tiempo y espacio, y comprendí, en este lugar que nunca te había visto ni necesitado, que a pesar del encuentro estamos hechos para seguir separados, o de qué otra forma explicar que en el espacio nos separe un metro, pero que esa distancia expresada en el tiempo equivalga a meses o años, si se trata de llegar a tu boca.
Se trata de callar, de tragarme todo horizonte, toda respuesta, toda disculpa o insinuación, de conquistarte en otra de las once dimensiones para no herir a nadie, para no cambiar el curso de las estrellas.

Al verte, aunque no lo creas o no se pueda creer, no por increíble sino por impensable, no me sorprendió tu llegada, sino que funcionaran mis formas de llamarte: la repetición del mantra hasta perder el sentido, el cultivo de caracolas, la repetición de tu nombre oculto cantado en todas las direcciones de la rosa de los vientos.
Y ahí estabas tú, con tus labios pincelados en algún tono de la escala cromática del rojo, que debe tener un nombre compuesto y desconocido: rojo rosa, rojo milagro, rojo superficie de planeta. Rojo beso. Con tus manos suaves y pesadas como una dieta a base de cereales y estrellas. Ahí estabas tú cuando se deshizo el sueño, y quedé despierto en este espacio-tiempo, en esta dimensión donde no tenemos nada.


DAAP

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