Levántate y mira el amanecer que he hecho para ti.
Con la tierra de mis uñas tejí raíces de árboles insomnes para colorearlo.
En un mortero de aire trituré mi lámpara de mano
y dos estrellas para hacerle luz.
Elegí sonido a sonido el canto de los pájaros,
hasta componer la melodía que sé
es el nombre que dios te dio secretamente.
Pagué con frutos maduros y lombrices de tierra,
hasta que mi amanecer maduró también,
y picoteó el cielo que ahora sangra detrás de la montaña.
Dije verdades toda la noche a un ejército de hormigas;
y fui el ruiseñor de Wilde clavado en la espina de la espera,
en la espina de la conquista,
dándole el rojo a este amanecer con la sangre de mi corazón.
Quiero tener tu amor a la fuerza, pero no tengo tanques,
aviones caza o helicópteros de guerra.
Tampoco armas con mira láser ni detectores de movimiento y calor.
No sé cómo usar los átomos que tengo para hacer la bomba.
Lo máximo que puedo hacer
es un día de calor intenso para que te duela la cabeza.
Una flor hermosa que te deje débil, tendida junto a mi.
Este amanecer para que me odies o me quieras,
que se va rápidamente dejando el verdadero
y ortodoxo amanecer de dios, el nuevo día.

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